viernes, 20 de septiembre de 2013

Badal Daivik, el asesino de los dioses.



-Nombre completo: Badal Daivik

-Raza: Humano avatar del dios Váruna.

-Sexo: Masculino.

-Edad: 25 años.

-Nacionalidad: Hindú.

-Sobre Badal:
Físicamente es un hombre alto, atlético, su piel es oscura y rojiza, su cabello negro y ondulado, sus ojos de un marrón claro, suele llevar perilla bien arreglada y recortada. Badal es rápido y hábil con las manos y cuenta una gran destreza y flexibilidad. Respecto a su personalidad, sufrió la perdida de toda su familia lo que lo volvió bastante frío. Suele ser malhumorado y de comentarios tajantes, también por eso la muerte de alguien rara vez lo entristece. Suele ser muy sincero y decir aquello que piensa sin importarle lo más mínimo el enfadar o herir a alguien. Es difícil ganarse su confianza, pero a aquellos que lo consiguen les profesa una gran lealtad y fidelidad. Le encantan la oscuridad, el mar y la lluvia, es una de las pocas cosas que dibujan una sincera sonrisa en su rostro. A pesar de su caracter tiene un gran sentido del honor y siempre cumple su palabra. Tiene la manía de mantener siempre las puertas cerradas, una puerta abierta lo incomoda.
Badal es la encarnación del dios hindú Váruna, que tendía a aparecer en situaciones de riesgo o de emociones realmente fuertes. Cuando éste tomaba posesión del cuerpo, su piel se tornaba tan oscura como la noche que regenta y sus ojos de un azul intenso. Pero la conexión con la deidad se cortó, y Badal no ha sabido nada más de Váruna desde entonces.

Al llegar a occidente se ganó la vida usando su habilidad y destreza para ejercer como asesino a sueldo. Suele llevar encima un viejo libro escrito en sánscrito del que suele leer un texto todas las noches antes de dormir, y un Katar como arma, además de una prenda tradicional entre los Thugs, con la que estrangulaban a sus víctimas.. El libro cuenta con numerosos rituales con los que mantener al dios de su interior a raya y con los que manipular las almas de los muertos.
Suele vestir de colores oscuros, normalmente de negro. Con el tiempo ha dominado diferentes idiomas, pero no es raro que suelte alguna que otra palabra en hindi.

-Historia:
Badal Daivik era el hijo del sabio Thug de una pequeña aldea de asesinos y ladrones en las montañas de Rayastán. Desde el momento en que nació mostró sintomas de divinidad, cuando lloraba el cielo se nublaba y la lluvia arreciaba. Fue educado en el uso de viejos rituales y sūtras con los que sellar a Váruna.
Una día como cualquier otro una niña fue abandonada en la aldea, Chandra Dhawan, de la que decían ser la manifestación de la diosa Kali. El sabio Thug Daivik la acogió como carne de su carne, convirtiéndose en una hermana para Badal. Ambos crecieron juntos y el chico ayudó a su padre a la hora de formar los sellos que contendrían a Kali si decidiese salir.
Mientras que Chandra se entrenaba en el arte de la exterminación de demonios y gigantes, Badal fue adiestrado como asesino de hombres y procurador de sacrificios humanos.

Una noche en que Badal volvía de un entrenamiento en las montañas encontró su hogar ardiendo. Corrió hasta el lugar, contemplando al llegar a su familia yaciendo inerte en el suelo y a la diosa Kali liberada ante ellos. El shock le arrebató el sentido y Váruna tomó conciencia. No recuerda qué pasó, pero nunca más volvió a ver a Chandra.
Tras el rito funerario, los Thugs pidieron al joven que persiguiese a la avatar de Kali pues era el único que conocía los sellos. No podían dejar libre a la diosa de la destrucción.
A pesar de los deseos de venganza del asesino, se le pidió que nunca hiciese daño a la joven y la protegiese hasta traerla de vuelta, que aplacase la ira de la diosa con sacificios y la contuviese como fuese necesario. Así partió siguiendo el rastro y viendo a través de las estrellas en un viaje que lo llevó hasta occidente.

-Poderes:
Como avatar de Váruna tiene acceso a algunos de sus principales dominios. Puede alterar de forma leve el clima local, conjurando tormentas, es capaz de detectar las mentiras y sentimientos más profundos de la gente, y tiene la capacidad de usar a las propias estrellas como espías, viendo a través de ellas. Como regente de los muertos puede manipular a las almas de los difuntos, cosa que suele hacer para alimentar a Váruna y ofrecerlas como ofrenda a otros dioses. Es inmortal, aunque se puede incapacitar su cuerpo y tardará tiempo en recuperarse.
Sin la conexión con Váruna, no tiene poder alguno más allá de su formidables cualidades físicas.

- Sobre Váruna:
Váruna era un dios principal, uno de los Aditias. Era uno de los dioses hindúes más importantes: el jefe de los asuras, según se menciona en el Rig-veda
Se le consideraba un dios del cielo o dios de la lluvia, en un aspecto más o menos negativo, ya que formaba el caos del cielo, creando lluvias, tormentas, rayos y truenos.
Váruna también regía el reino de los muertos.

Siempre iba acompañado de su hermano gemelo Mitra (‘amigo’), que era el Dios Sol del alba, de la amistad. Ambos eran los dioses del juramento y los contratos. Juntos representaban al día completo: Váruna era la noche y lo oscuro, mientras que Mitra era el día, la mañana y la luz solar. Es por ello que ambos representaban la ley, con sus dos caras.

El Átharva-veda describe a Váruna como omnisapiente, capaz de detectar cualquier mentira. Las estrellas son sus espías de mil ojos, vigilando cada movimiento de los hombres.
Vigilaba que se cumplieran las promesas, los juramentos, los contratos, y la honestidad en todas las relaciones, pero de manera belicosa, tanto en el cielo como en la inmensidad de las profundidades.

Váruna era el regente de la noche «es a veces visible a la mirada de sus adoradores»; habita en una casa con mil puertas. Se dice que tiene una excelente vista, pues conoce cuanto ocurre en el corazón de los mortales. Es el rey de los dioses y hombres; es poderoso y temible: nadie puede resistir su autoridad. «Es el soberano regente del universo», «es el que hace que brille el sol en el cielo; los vientos que soplan no son más que su aliento; él ha vaciado los cauces de los ríos, que fluyen obedeciendo a sus mandatos y ha hecho la profundidad de los mares».

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